Marco Trungelliti, el LL viajero de Roland Garros

INSÓLITO. Este caso es digno de una película de Hollywood | Foto: Twitter (@FueBuena)
Cuando un jugador pierde en la última ronda de la qualy de cualquier torneo, tiene la posibilidad de ingresar como lucky loser en caso de que un jugador del cuadro principal se baje, pero la historia de Marco Trungelliti y este Roland Garros, es digna de una película.

Vamos a recopilar los hechos que nos llevaron hasta hoy. A día de hoy antes de comenzar la jornada, había 6 lucky losers, pero hubo dos bajas de último minuto: Viktor Troicki y Nick Kyrgios, hasta ahí, todo normal.

El tema fue el siguiente: de los posibles lucky losers, eran 10 en total, solamente firmó la planilla Mohamed Safwat, quien ingresó y jugó ante Grigor Dimitrov, pero terminó perdiendo en partido. En teoría, el próximo en ingresar como perdedor afortunado era el indú Prajnesh Gunneswaran, pero acá comienza lo bueno..
Gunneswaran, se ve que con poca fe de ingresar, decidió irse del país y anotarse a jugar un torneo ATP Challenger en Vicenza, Italia. El próximo en la lista era nuestro querido Marco Trungelliti, pero como nadie firmó la planilla, ese espacio de Lucky Loser quedó en la nada. Es decir, que si al menos uno de los jugadores que figuraba en esa planilla firmaba, entraba a jugar.

El problema de Marcos es que ya estaba en Barcelona, donde actualmente reside con su esposa. Cuando se enteró de la noticia, no dudó y empezó a buscar vías de cómo transportarse a París antes de las 10AM hora local, para firmar la planilla. 

Trungelliti terminó optando por una solución fácil: viajar en auto con toda su familia, a pesar de ser un traslado de 9 horas. Después de esta travesía, logró llegar a París antes de la medianoche para instalarse en un hotel y mañana, sino lo traiciona el despertador, llegar al complejo de Roland Garros y firmar la planilla para ingresar a disputar su partido ante Bernard Tomic.

Esta historia es digna de un guión de una película de Hollywood ¡y ni te cuento si gana! sería una locura. Pero así es el tenis señoras y señores.

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